EDUCACIÓN VIRTUAL

Así influyen los rasgos de la personalidad en tu desempeño académico

Estudiante toma apuntes mientras estudia en casa, ilustrando cómo los rasgos de la personalidad pueden influir en los hábitos de estudio y el aprendizaje autónomo.

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos compañeros parecen organizarse sin esfuerzo, mientras que otros lo hacen mejor bajo presión? La respuesta suele hallarse en los rasgos de la personalidad, esos patrones consistentes de pensamiento y comportamiento que definen cómo interactuamos con el mundo. En el ámbito universitario, conocer tu perfil psicológico es una buena herramienta.

El modelo de los Big Five y su relación con el aprendizaje

En la psicología moderna, uno de los modelos más utilizados para explicar la conducta es el modelo de los "Cinco Grandes" o Big Five. Este enfoque sugiere que existen 5 rasgos de la personalidad fundamentales que se combinan en cada individuo de forma única. Estas disposiciones son relativamente estables en el tiempo y explican nuestro estilo de respuesta ante los desafíos escolares.

En el contexto educativo, estos rasgos pueden influir en la manera en que se asimila la información, también influyen en nuestra capacidad de recuperación ante la presión académica, un factor que, si no se gestiona, genera ansiedad y afecta negativamente los resultados.

Conoce cómo muchos estudiantes exitosos han logrado liderar grandes transformaciones gracias a la comprensión de sus propias fortalezas. Lee el artículo Egresados de la Universidad del Rosario y su impacto social: la historia de Paula Escallón.

¿Cuáles son los cincos rasgos del modelo Big Five?

Cada característica existe en un espectro; no eres "todo o nada", sino que te ubicas en un punto intermedio. Estas son las definiciones según el modelo:

  • Responsabilidad (Conciencia). Es la capacidad de ser organizado, autocontrolado y persistente hacia las metas. Es el rasgo que mejor predice un alto desempeño académico.
  • Extraversión. Describe a personas asertivas, sociables y enérgicas. Estos estudiantes suelen disfrutar del trabajo grupal y las nuevas experiencias.
  • Amabilidad. Se refiere a la tendencia a ser altruista, cooperativo y confiable con los demás. Aunque favorece el bienestar social, no siempre garantiza mejores notas por sí solo.
  • Apertura a la experiencia. Define la curiosidad intelectual y la búsqueda de experiencias novedosas. Los estudiantes con alta apertura son creativos y prefieren evitar la rutina.
  • Neuroticismo. Es la propensión por experimentar emociones negativas como miedo o ira. Niveles altos se asocian con mayor inestabilidad emocional ante el estrés.

Estudiar en línea también implica cuidar la información que compartes en plataformas, correos, formularios y herramientas digitales. Para fortalecer tu seguridad como estudiante, revisa Privacidad digital: cómo proteger tus datos en estudios en línea, una guía práctica para identificar riesgos y proteger tu información personal durante tu experiencia académica.

¿Cómo aprovechar tu personalidad para mejorar?

Reconocer tu personalidad te ayuda a elegir estrategias de estudio más realistas. No se trata de cambiar quién eres, sino de identificar qué condiciones favorecen tu concentración, tu constancia y tu forma de aprender.

Un primer paso es observar cómo estudias durante una semana. Pregúntate qué suele pasar cuando tienes una entrega, un examen o una lectura extensa: ¿planificas con anticipación o trabajas mejor bajo presión?, ¿prefieres estudiar solo o conversar las ideas con otros?, ¿te distraes con facilidad?, ¿te cuesta empezar?, ¿necesitas estructura o libertad para avanzar?

Estas preguntas pueden ayudarte a reconocer rasgos asociados al modelo Big Five. Por ejemplo, una alta responsabilidad suele relacionarse con mejor organización; una mayor apertura puede favorecer técnicas creativas como mapas mentales o conexiones entre temas; la extraversión puede hacer más útiles los grupos de estudio; y una alta sensibilidad al estrés puede requerir pausas, horarios estables y estrategias para manejar la presión académica.

¿Cómo crear hábitos de estudio?

La desconexión emocional es, quizás, el mayor reto. Los estudiantes de hoy enfrentan presiones externas (económicas, sociales y psicológicas) que hacen difícil imaginar un futuro donde el grado académico marque una diferencia positiva. El aislamiento físico de la virtualidad puede empeorar sentimientos de soledad y depresión, alejando al alumno de las interacciones sociales necesarias para su bienestar.

Crear hábitos de estudio implica diseñar una rutina que se ajuste a tu personalidad y a tus responsabilidades. Para empezar, puedes seguir una secuencia sencilla:

  • Define una meta concreta: establece qué quieres avanzar en cada sesión.
  • Elige un horario realista: reserva un momento compatible con tus clases, trabajo u otras responsabilidades.
  • Prepara el entorno: reduce distracciones y ten a mano los materiales necesarios.
  • Usa una técnica activa: resume, explica el tema, resuelve ejercicios o construye ejemplos.
  • Evalúa y ajusta: identifica qué te funcionó y adapta la rutina a tu forma de aprender.

Aquí algunas acciones concretas:

El objetivo no es copiar el método de otra persona, sino construir una forma de estudiar que puedas sostener en el tiempo. Cuando el hábito considera tu personalidad, deja de depender solo de la motivación y se vuelve más fácil repetirlo con constancia.

¿Qué es el hábito de estudio?

Un hábito de estudio es una conducta o rutina que se repite de forma constante para facilitar el aprendizaje. Puede incluir la organización del tiempo, el espacio de trabajo, las técnicas de repaso, las pausas y la gestión de distracciones.

Si eres una persona muy extrovertida, podrías alternar el estudio individual con sesiones grupales para mantener el interés. Si prefieres ambientes tranquilos, tal vez necesites bloques de trabajo en silencio y con pocas interrupciones. Si tiendes a dispersarte, puede ayudarte estudiar por periodos cortos, usar temporizadores y dejar el celular fuera del escritorio.

Lo importante es que el hábito sea sostenible. Una rutina demasiado rígida suele abandonarse rápido, una estrategia adaptada a tu forma de aprender tiene más posibilidades de mantenerse en el tiempo. A continuación, se presentan claves para optimizar tu rendimiento:

Rasgo dominanteFortaleza a potenciarEstrategia de mejora
ResponsabilidadOrden y sentido del deberEvita el perfeccionismo extremo que genera estrés innecesario.
ExtraversiónGran capacidad de interacción socialDedica momentos a la reflexión solitaria para profundizar en los contenidos.
AperturaCuriosidad y pensamiento críticoAplica tu creatividad en maestrías virtuales que exijan innovación.
NeuroticismoSensibilidad ante los detallesPractica el manejo del estrés y el control de tus emociones.

Conocer tus rasgos de personalidad puede ayudarte a elegir hábitos de estudio más realistas y sostenibles. Al adaptar tus estrategias a tu forma de organizarte, participar y afrontar la presión académica, puedes construir una experiencia de aprendizaje más efectiva y satisfactoria.


Fuentes:

Álvarez, M. V. S., & Samaniego, M. J. G. (2014). Estilos de aprendizaje y personalidad: factores explicativos del rendimiento académico. Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4644616

Lopez del Río, N. M., & Artuch Garde, R. (2022). Relación entre rasgos de personalidad, estilos y estrategias de aprendizaje y rendimiento académico en alumnado español adolescente. Estudios Pedagógicos, 48(1), 273-289. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-07052022000100273